Aislar ciertas frases, ciertos rasgos del libro, para ingerirlos, bajo la forma de discontinuos. Esto equivale a deformar el libro en mi propio provecho.
Barthes, El grano de la voz
Derivo tanto en los textos que se me confunden. Al punto de dudar, al revisar el material, si tal cita era de algún autor o si era pensamiento mío. Para evitar futuras confusiones comencé a datar cada transcripción. Esta fue la primera vez en tener la sensación de estar robando. La segunda es más actual y aún no la reparo.
Tomo frases, palabras, salteo puntuaciones, agrego párrafos, me sumerjo en todo tipo de trampas al falsear los contenidos, con el fin de formular un nuevo discurso. No logro identificar el grado de alevosía de ésta causa. Por momentos, estos actos de apropiación hacen que me sienta fuera de la legalidad al tiempo que ratifico mi inocencia al alterar la identidad del enunciado para hacer surgir de él, otro. Son un traslado, una fragmentación, un recorte que tendrá como destino una nueva geografía.